Resuelto el enigma de los poemas más sensuales de William Shakespeare

Un investigador americano lanza la hipótesis, a la que los expertos en la obra del inglés dan crédito, de que sus sonetos iban dirigidos a William Holme.

william-shakespeare--644x500En los últimos quinientos años, las cabezas más dotadas se han entretenido con un enigma que casi se ha convertido en un pasatiempo: ¿Quién era William Shakespeare (1564-1616)? ¿Cómo se las apañó un paisano del remoto Stratford-upon-Avon, un aldeano de escueta preparación, para exponer de manera definitiva todos los recovecos de alma humana? Sabemos que su padre fabricaba guantes, trataba con lana y llegó a lucir título de gentilhombre. Nos consta que el genio se casó de penalti con Anne Hathaway en 1582, una mujer ocho años mayor que él y a la que no quería. Se da por hecho que se escaqueó pronto rumbo a Londres, donde ya era actor y autor con 28 años; que escribió sonetos homoeróticos, seguramente para adular a su mecenas, el conde de Southampton, y que dedicó versos sofocados a una morena que lo desataba, la Dama Oscura. Creemos que era rijosillo y buen contable, un bohemio con freno de mano burgués, que volvía a Stratford cuando la peste apretaba en Londres, hizo un pequeño capital y pilló alguna venérea.

Nos abruma ver como tocó todos los palos de la psique. Pero, ¿qué sabemos de Will? De entrada, que sigue dando noticias. La última es que un oscuro investigador estadounidense, Geoffrey Caveney, asegura haber descubierto el enigma de quién es él Mr. W. H. a quien están dedicados los «Sonetos» de Shakespeare, los 154 poemas que pasan por ser tal vez el mayor tratado sobre el amor, los celos, la pérdida y las conmociones de la lujuria. El sello de seriedad de su investigación lo aporta el hecho de que el estudio será publicado este mes por la Oxford University Press. El descubrimiento de Caveney, como tantas veces ha sucedido con Shakespeare, da una solución sencilla y burguesa a un enigma. Mr. W.H. no sería ningún noble mecenas de Will, tal y como siempre se ha especulado. Sino el editor William Holme, amigo de Thomas Thorpe, el hombre que publicó la obra en 1609, cuando Shakespeare tenía 45 años. La dedicatoria reza así: «Al inspirador único de estos sonetos, Mr. W.H., toda la felicidad y eternidad prometida por nuestro inmortal poeta, le desea quien con los mejores deseos se aventura a darlos a la luz. T. T.» La nueva investigación revela que William Holme, editor, al igual que Thorpe, y amigo personal suyo, murió dos años antes de la edición de los «Sonetos». Así que esa dedicatoria que ha devanado los sesos de tantas eminencias sería en realidad algo muy sencillo: una dedicatoria fúnebre de Thorpe a su colega fallecido, compuesta a imitación de la inscripción de un monumento funerario romano. A raíz de este hallazgo, se podría especular incluso con que Thorpe hubiese hallado el manuscrito entre las pertenencias que dejó tras su fallecimiento Holme. […]

(From ABC.es, Luís Ventoso, 02.02.2015)

 

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