La tumba “maldita” de Shakespeare y otras curiosidades del genio inglés

 Se cumplen cuatrocientos años de la muerte de una figura clave de la literatura universal

Pronunciar el nombre de William Shakespeare es bucear en un espacio inagotable de creatividad, una fuente de inspiración para tantos y tantos autores que han bebido de sus inagotables palabras, siempre tan fascinantes, tan perfectas. El Bardo de Avon supo plasmar como nadie el naufragio de emociones y sentimientos oscuros que encierra el ser humano y trasladó esa magia a unos textos que a día de hoy continúan más vigentes que nunca.

Una señal muestra la dirección hacia la tumba de Shakespeare (Christopher Furlong - Getty)

Una señal muestra la dirección hacia la tumba de Shakespeare (Christopher Furlong – Getty)

Este sábado, diada de Sant Jordi, se conmemoran 400 años de la muerte del escritor más famoso e importante en lengua inglesa de todos los tiempos. Con motivo de la histórica efeméride, los británicos se han volcado en un sinfín de celebraciones que tendrán lugar a lo largo de todo este 2016. Hasta la reina Isabel II se ha unido a este frenesí shakespeariano.

Del autor de Hamlet, Romeo y Julieta o Macbeth, por citar solo algunas de sus obras más conocidas, se ha escrito de todo, pero cuatro siglos después de su eterno descanso a los 52 años, el poeta y dramaturgo inglés sigue siendo un completo misterio. Para conocer un poco más a este irrepetible personaje os dejamos diez curiosidades significativas del hijo más ilustre de Stratford-upon-Avon.

1. El misterio de su fecha de nacimiento y muerte

No se sabe con seguridad el día de nacimiento de William Shakespeare, ya que se conservan pocos datos personales del escritor. Se cree que llegó al mundo el 23 de abril de 1564, o quizá no, porque el único registro que consta es el de su bautizo tres días más tarde. Por su parte, la fecha de su muerte tampoco está clara y mucho se ha cuestionado al respecto. Según el calendario juliano vigente en ese momento en Inglaterra la fecha de su deceso sería el 23 de abril, pero si tomamos como referente el calendario gregoriano adoptado por los países católicos en 1582, la fecha sería el 3 de mayo.

¿Las causas de la muerte? Su prematuro fallecimiento se ha atribuido a una ingesta desproporcionada de alcohol durante una juerga nocturna con los dramaturgos Ben Jonson y Michael Drayton. Sin embargo, una investigación de 2006 apunta a que fue un cáncer el que acabó con su vida.

2. Se casó a los 18 años

Shakespeare se casó muy joven, a los 18 años, con Anne Hathaway, de 26. El enlace fue la respuesta a un embarazo inesperado, ya que la mujer estaba de tres meses. Estuvieron casados 34 años y fueron padres de tres hijos: Susanna (1583) y los mellizos Hamnet y Judith (1585). Su único hijo varón murió a los 11 años de edad por causas desconocidas. Susan y Judith se casaron, la primera con un médico y la segunda con un comerciante. Si bien la mayor parece ser que tenía talento, Judith no sabía leer ni escribir y firmaba con una cruz. Solo una de sus hijas le dio tres nietos, pero dos de ellos murieron en su infancia y el otro falleció sin dejar descendencia. Una de las pocas cosas que se sabe de la relación entre Shakespeare y Hathaway es que acostumbraban a vivir separados y su relación no era muy buena. Dos años después de nacer los mellizos, Shakespeare abandonó a su familia para instalarse en Londres.

3. Su cráneo fue robado de la tumba “maldita”

Retrato de William Shakespeare (EFE/Nacional Portrait Gallery)

Retrato de William Shakespeare (EFE/Nacional Portrait Gallery)

Shakespeare está enterrado en la Holy Trinity Church de Stratford-upon-Avon, bajo un epitafio que dice: “Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar en el polvo aquí encerrado. Bendito sea el hombre que respete estas piedras y maldito el que remueva mis huesos”. Además, una leyenda afirma que en su tumba se hallan las obras inéditas que se sabe que escribió pero que no han llegado a nuestros días. Un documental emitido recientemente en la televisión británica y que lleva por título ‘Historia Secreta: La Tumba de Shakespeare’, revela que la tumba del escritor fue profanada y que su cráneo fue robado hace unos 200 años. Para el arqueólogo jefe del equipo de científicos que ha llevado a cabo la investigación, Kevin Colls, existe “una grave perturbación que demuestra, de manera muy, muy convincente, que el cráneo no está en la Sagrada Trinidad”, según reconoció al Channel 4 de la televisión británica.

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